Momentos de un creador maduro

Por Santiago Giordano

Sostenida en la algo manoseada figura del payador, que toca y canta desde bastante antes de que el folklore se inventara, la imagen de un hombre pulsando una guitarra proyecta un aura de axiomático respeto. Como si algo de sagrado se produjese en esa intimidad accesible a todos, de la que acaso salen sólo verdades. En el devenir de lo que con urgencias identitarias más tarde se comenzaría conocer como folklore, esa estampa solitaria y heroica resumiría el prestigio del primer día de la tradición. En el complejo ámbito de las modernidades, tipos como Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú, Carlos y Hedgar Di Fulvio, Jorge Cafrune, Chango Rodríguez –es decir, no cualquiera–, proyectarían los matices posibles de esa soledad en una variedad de estilos, unidos por un denominador común: no es posible distinguir dónde termina el compositor y dónde comienza el intérprete. Desde esa plataforma Raúl Carnota, seguramente uno de los compositor-autor-intérprete más creativos de la música argentina de estas décadas, se propone en la primera parte de Runa (Acqua Records). Además del CD grabado en vivo en La peña del Colorado el 1º de mayo de este año, el nuevo trabajo de Carnota incluye un DVD en el que toca con las distintas formaciones que lo acompañaron en los últimos años, de las que surgieron discos como Entre la ciudad y el campo (1987) Contrafuego (1994), Reciclón (1998) y Sólo los martes (2000).

Si en el DVD, un muy buen registro de un concierto realizado en La Trastienda en noviembre de 2006, Carnota despliega su sólido repertorio alternando diálogos formidables con Rodolfo Sánchez (Percusión), Lilián Saba (piano), Popi Spatacco (teclados), Mono Fontana (teclados), Willy González (bajo), Daniel Maza (bajo) y Franco Luciani (armónica), en el CD logra conmover, solito con su guitarra.

Salvo un saludable recuerdo de Chacho Muller con su hermosa Ay Soledad, el Gatito de Tchaikovsky de los hermanos Ábalos y la Zamba de Juan Panadero, de Leguizamón y Castilla, el disco recoge a Carnota frente a un repertorio propio. En esa soledad el intérprete revisita al compositor con una expresividad delicadamente construida. La sugestión de lo que se podría llamarse “estilo tardío” encanta por su sencillez, destilada con sabiduría. Su voz suena rodada, pero es la del que entiende qué peso afectivo poner en cada palabra, qué espacio darle a cada palabra en el tiempo. Mientras, con la guitarra reserva un gesto distinguido para cada frase, con perspicacias armónicas y rítmicas. Temas como la milonga Artesano del silencio, el vals La rosa perenne, el gato La llave, el huayno El salar y la bellísima zamba Camino hacia Quimilí, o Fin de siglo, el milongón que asume casi en situación de rapero, son muestras de un universo personal y arraigado, escrito y tocado con la marca de un estilo.

Con un CD y un DVD que ponen en juego buena parte de la producción de Carnota, Runa, término que en español se refiere a los caracteres de la escritura escandinava y en quichua alude al hombre –al varón “tosco pero altivo”, como decía el poeta jujeño Domingo Zerpa– más que una propia antología podría ser  la foto en movimiento de un creador maduro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Blog Stats

    • 11,774 hits
  • octubre 2010
    L M X J V S D
    « Ago   Nov »
     123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    25262728293031
  • Únete a otros 12 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: